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Starmind: SpaceX llevará centros de datos orbitales con Nvidia Vera Rubin

SpaceX quiere que una parte de la próxima gran expansión de la inteligencia artificial no ocurra en tierra, sino en órbita. La compañía prepara su primera generación de satélites Starmind, concebidos como centros de datos espaciales, alrededor de una versión adaptada de la plataforma Nvidia Vera Rubin.

El primer Starmind AI1 utilizará un sistema optimizado basado en Vera Rubin NVL72. Elon Musk ha situado el lanzamiento inicial en el cuarto trimestre de 2027 y habla de aumentar la escala durante 2028. El calendario es ambicioso y sigue sujeto al desarrollo del hardware, los lanzamientos y las pruebas en un entorno mucho más hostil que cualquier centro de datos terrestre.

Centro de datos orbital con paneles solares y computación de inteligencia artificial

Qué es Starmind y qué ha confirmado Nvidia

Starmind es el nombre elegido por SpaceX para su futura infraestructura orbital de IA. No sería un único ordenador gigantesco, sino una red de satélites con capacidad de cálculo local, conectados entre sí y con la Tierra. Cada nodo procesaría información en órbita y enviaría resultados, reduciendo en determinados usos la necesidad de transmitir grandes volúmenes de datos sin filtrar.

En su anuncio oficial, Nvidia confirma que SpaceXAI desplegará procesadores Vera para sus cargas de IA agéntica en tierra, ampliará la infraestructura de Grok con Vera Rubin y trasladará una versión optimizada de la arquitectura NVL72 al primer satélite Starmind.

Esto no significa que SpaceX vaya a colocar un rack convencional dentro de una nave. La versión espacial debe ser más compacta, ligera y resistente, y conservar al mismo tiempo un entorno de software compatible con los centros terrestres. Esa continuidad permitiría desarrollar aplicaciones en tierra y ejecutarlas después en nodos orbitales con menos cambios.

Vera organiza el trabajo y Rubin ejecuta la IA

Las GPU suelen llevarse el protagonismo en la IA, pero los agentes necesitan mucho trabajo auxiliar. Deben ejecutar código, llamar a herramientas, mover datos, coordinar procesos y lanzar simulaciones entre una respuesta del modelo y la siguiente. Ahí entra Nvidia Vera, una CPU diseñada específicamente para mantener ocupados los aceleradores y evitar que esperen mientras el sistema prepara la siguiente tarea.

Vera integra 88 núcleos Olympus diseñados por Nvidia y memoria LPDDR5X con hasta 1,2 TB por segundo de ancho de banda. La compañía afirma que puede completar determinadas tareas agénticas hasta 1,8 veces más rápido que procesadores x86 tradicionales. Es una cifra del fabricante, por lo que dependerá de la carga concreta y deberá comprobarse en despliegues reales.

Las GPU Rubin asumirían el cálculo intensivo de inferencia, entrenamiento y razonamiento. La plataforma combina además interconexiones NVLink, redes Spectrum-X, procesadores de datos BlueField y software de Nvidia. Para SpaceXAI, usar una base común desde los centros de datos de Grok hasta Starmind simplifica una infraestructura que aspira a crecer hasta niveles de gigavatios.

La energía solar es la ventaja; el calor, el gran problema

El atractivo del espacio es la disponibilidad de energía solar casi continua en determinadas órbitas, sin competir por suelo, redes eléctricas o agua para refrigeración. SpaceX sostiene que esta combinación podría permitir ampliar el cómputo con rapidez cuando las fuentes energéticas terrestres empiezan a convertirse en un cuello de botella.

Pero el espacio no es un congelador. En el vacío no hay aire que se lleve el calor por convección. Toda la energía consumida por los chips acaba convirtiéndose en calor y debe trasladarse mediante fluidos y tuberías hasta grandes radiadores, que lo emiten como radiación infrarroja. Cuanto mayor sea la potencia informática, mayor será también la superficie térmica necesaria.

Sistema orbital de IA con paneles solares, radiadores y enlaces láser

Radiación, vibraciones y cero mantenimiento presencial

Los componentes también deben soportar partículas energéticas capaces de alterar bits o degradar el silicio, además de las vibraciones del lanzamiento y los ciclos extremos de temperatura. La protección frente a radiación añade masa, mientras que la redundancia consume espacio y energía. Un fallo que en tierra se solucionaría sustituyendo una tarjeta puede dejar inutilizado un satélite.

La comunicación plantea otro límite. Los enlaces láser entre satélites pueden ofrecer gran ancho de banda, pero entrenar modelos enormes exige intercambios constantes y muy rápidos entre aceleradores. Por eso, los primeros usos parecen más adecuados para inferencia, procesamiento de datos capturados en órbita o cargas relativamente autónomas que para replicar de inmediato un superordenador terrestre distribuido por miles de kilómetros.

Hoy cuesta más, aunque Musk cree que la economía cambiará

Los análisis independientes disponibles siguen situando el coste del cómputo orbital en más de cuatro veces el terrestre al considerar lanzamiento, blindaje, redundancia y vida útil. SpaceX apuesta por que Starship reduzca drásticamente el precio por kilogramo y por aprovechar energía solar sin la infraestructura convencional de refrigeración.

La cobertura de Cinco Días destaca que SpaceX ha elegido a Nvidia como proveedor exclusivo de chips de IA para esta estrategia y que cada Starmind combinará GPU Rubin y CPU Vera. Para Nvidia, el acuerdo amplía su influencia más allá de la GPU y convierte su plataforma completa en la base de un cliente de enorme escala.

Un proyecto real, pero todavía lleno de condicionales

El anuncio eleva Starmind por encima de una simple idea: ya tiene socio tecnológico, arquitectura de referencia y una ventana de lanzamiento. Aun así, Nvidia advierte de que sus previsiones son declaraciones de futuro y que las funciones, especificaciones y fechas pueden cambiar.

El verdadero examen llegará cuando el primer sistema demuestre cuánta potencia útil mantiene, cómo evacúa el calor y qué trabajo puede realizar por cada euro invertido. Si SpaceX resuelve esas tres cuestiones y consigue lanzar hardware a gran cadencia, los centros de datos dejarán de ser necesariamente edificios. Si no, Starmind seguirá siendo una brillante demostración orbital en un mundo donde el cómputo masivo continuará, durante bastante tiempo, firmemente anclado a la Tierra.