Nvidia acuerda comprar Hugging Face por 12.900 millones, según las informaciones
Nvidia habría acordado comprar Hugging Face por 12.900 millones de dólares, una operación que llevaría al fabricante de chips a controlar una de las plataformas más importantes para compartir, probar y desplegar modelos de inteligencia artificial. La cifra es llamativa, pero lo verdaderamente relevante no está en la facturación actual de Hugging Face: está en su posición como punto de encuentro de la comunidad de IA abierta.
Conviene mantener una cautela esencial. A 27 de agosto de 2026, ninguna de las dos compañías había anunciado oficialmente la compra. La información procede de The Information y ha sido recogida por otros medios. Por tanto, hablamos de un acuerdo comunicado por fuentes periodísticas, no de una adquisición ya cerrada. Todavía faltan detalles sobre el pago, las condiciones, la revisión regulatoria y el futuro gobierno de la plataforma.

Qué compraría realmente Nvidia
Hugging Face nació en 2016 y se ha convertido en una especie de GitHub de la inteligencia artificial. Su Hub alberga modelos, conjuntos de datos y demostraciones; alrededor de él han crecido bibliotecas muy utilizadas como Transformers, Datasets, Tokenizers y Diffusers. Investigadores, empresas y desarrolladores lo usan para publicar trabajos, descargar pesos, comparar alternativas o llevar un modelo a producción.
Según la información publicada por Xataka, Hugging Face factura alrededor de 150 millones de dólares al año. Nvidia pagaría casi 90 veces esa cantidad. El múltiplo solo se entiende si el objetivo no es comprar ingresos inmediatos, sino una capa de distribución estratégica: el lugar donde buena parte del ecosistema descubre y adopta nuevos modelos.
La valoración también representa un salto enorme frente a 2023, cuando una ronda de 235 millones valoró Hugging Face en 4.500 millones. Nvidia participó en aquella financiación junto a Salesforce, Google, Amazon, IBM e Intel, entre otros inversores. La relación entre ambas empresas, por tanto, no empezó esta semana: ya colaboraban para acercar herramientas abiertas a la infraestructura acelerada de Nvidia.
Una defensa frente a los chips de sus propios clientes
Nvidia domina la infraestructura de IA, pero sus clientes más grandes intentan reducir esa dependencia. Google desarrolla TPU; Amazon tiene Trainium e Inferentia; Microsoft trabaja en Maia, y compañías como OpenAI y Anthropic persiguen sus propios diseños. La compra de Hugging Face permitiría a Nvidia ganar influencia más arriba en la cadena, justo donde los desarrolladores eligen modelos, herramientas y servicios de inferencia.
Los modelos abiertos encajan especialmente bien en esa estrategia. A diferencia de los laboratorios cerrados que pueden optimizar todo su sistema para un chip propio, miles de proyectos independientes necesitan hardware disponible en nubes y centros de datos. Si Nvidia ayuda a que ese ecosistema crezca y facilita que funcione especialmente bien sobre CUDA y sus GPU, protege la demanda de sus productos sin necesidad de ser dueña de cada modelo.
Esta expansión va mucho más allá del silicio. En iazona.com ya explicamos cómo Nvidia pretende llevar su arquitectura Vera Rubin incluso a los futuros centros de datos orbitales Starmind de SpaceX. Hugging Face añadiría ahora otra pieza: acceso directo a la comunidad que crea, adapta y distribuye el software que termina consumiendo esa capacidad de cálculo.

La neutralidad de Hugging Face, bajo examen
El punto delicado es que Hugging Face ha prosperado como terreno relativamente neutral. En su plataforma conviven modelos optimizados para Nvidia, AMD, Intel, Apple y aceleradores propios de las grandes nubes. Si pasa a manos del proveedor dominante de GPU, sus rivales y una parte de la comunidad observarán con lupa los cambios en recomendaciones, integraciones, precios y visibilidad.
Eso no significa que el código abierto vaya a desaparecer. Las licencias de muchos modelos y bibliotecas ya publicados no se anulan por un cambio de propietario, y Nvidia tiene razones comerciales para mantener vivo el ecosistema. Sin embargo, una plataforma puede orientar el mercado sin prohibir nada: basta con ofrecer mejores herramientas, soporte o rendimiento para una arquitectura que para las demás. La cuestión no es solo qué seguirá abierto, sino si todas las opciones continuarán compitiendo en condiciones parecidas.
Nvidia acompaña la operación con otro trimestre récord
La noticia llega justo después de que Nvidia publicara el 26 de agosto sus resultados del segundo trimestre fiscal de 2027. La compañía registró 96.200 millones de dólares de ingresos, un 106 % más que un año antes y un 18 % más que en el trimestre anterior. El negocio de centros de datos aportó 89.000 millones, con un crecimiento interanual del 117 %.
El informe oficial de resultados también anticipa unos ingresos de 108.000 millones para el siguiente trimestre, con un margen de variación del 2 %. Esa previsión no incluye ventas de computación para centros de datos en China, lo que muestra tanto la fortaleza de la demanda global como la persistencia del riesgo geopolítico.
Una compra que puede cambiar el equilibrio de la IA abierta
Nvidia dispone de músculo financiero para asumir una operación de este tamaño y, sobre todo, tiene un motivo estratégico muy claro. Comprar Hugging Face le permitiría estar presente no solo cuando una empresa adquiere chips, sino desde el momento en que un desarrollador busca un modelo, descarga un conjunto de datos o decide dónde ejecutar una aplicación.
Pero el valor de Hugging Face depende precisamente de la confianza de una comunidad que no quiere quedar encerrada en un único proveedor. Si el acuerdo se confirma, Nvidia tendrá que demostrar que puede explotar las sinergias sin convertir esa plaza común en un escaparate privilegiado de su propio hardware. El precio de 12.900 millones compra una plataforma; conservar su credibilidad será la parte bastante más difícil.
